Proposal of a Hegelian Marxism - Second Edition Preface - Columns

De Carlos Pérez Soto
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Original Translation Edit

Prólogo Segunda Edición

Second Edition Preface

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¿Cómo pueden los marxistas contribuir al movimiento social en alza, a las luchas por la educación, por la salud, por recuperar nuestras riquezas básicas? Es obvio que, en tanto ciudadanos, podemos hacerlo sumándonos a sus múltiples manifestaciones, promoviendo organización y programa. Como trabajadores, pobladores, estudiantes; como discriminados de etnia y género. La cuestión, sin embargo, es cómo podemos aportar en tanto marxistas, recogiendo y proyectando aquello que tenga de valiosa la enorme y compleja herencia de la que somos portadores.

How can Marxists contribute to a rising social movement, to the struggles for education, for health, to regain our basic ressources? It is obvious that, as citizens, we can do joining in to its many manifestations, promoting organization and program. As workers, residents, and students, as people discriminated by ethnic and gender. The question, however, is how we can contribute as Marxists, collecting and projecting what is valuable within the huge and complex heritage we are carrying.

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En principio, marxistas significa deudores de la obra de Carlos Marx. La realidad histórica y teórica, sin embargo, es mucho más compleja que esa asociación simple. Por un lado la obra de Marx contiene una voluntad política abierta, dispuesta a recrearse y adaptarse todo lo que sea necesario para llevar adelante lo que es su propósito manifiesto, la construcción del comunismo. Por otro lado, se han llamado a sí mismos marxistas a lo largo de más de un siglo innumerables movimientos políticos, bajo las realidades más diversas, y con todo tipo de consecuencias históricas. A nadie le cabe ninguna duda ya que muchos de esos resultados están muy lejos de lo que es posible atribuir a la voluntad histórica que Marx pretendió encarnar.

In principle, Marxist means debtors of the work of Karl Marx. The historical and theoretical reality, however, is much more complex than this simple association. On the one hand Marx's work contains an open political will, ready to recreate and adapt whatever is necessary to carry out their stated purpose, the construction of communism. On the other hand, over more than a century many political movements have called themselves Marxists in the diverse realities, and with all kinds of historical consequences. Nobody has any doubt left in that many of these results are far from what is possible to be attributed to the historical will Marx sought to embody.

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Los marxistas no sólo están en el movimiento social en virtud de su voluntad radical y sus desarrollos conceptuales. Están allí también, de manera inevitable, por su historia, llena de luces y sombras. Esto hace que la pregunta por su eventual aporte sea más compleja, menos inocente que, por decir algo, la pregunta por el aporte de los nuevos movimientos, movidos por las nuevas maneras de enfrentar las viejas y nuevas miserias del mundo de la opresión.

Marxists are not only in the social movement because of their radical will and their conceptual developments. They are there also, inevitably, because of their history, full of light and shadow. This makes the question of their possible contribution more complex, less innocent than, say, the question of the contribution of the new movements, driven by new ways to address the old and new miseries in a world of oppression.

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Ante esa complejidad, muchas veces, he propuesto un corte simple, drástico y claro: para los que luchan, el futuro es mucho más importante que el pasado. Los revolucionarios no deben tener pasado, no estamos aquí porque seamos esperados, o porque seamos herederos de algo. Estamos en lucha por la injusticia, por la explotación, por la violencia institucionalizada. Sólo cuando hayamos triunfado podremos contar, entre nuestras glorias y trofeos, con el derecho de construir un pasado. La tarea de la voluntad revolucionaria es vencer, terminar con la lucha de clases. En esa tarea el pasado puede ser una bandera, pero no debe convertirse en un peso. Es ahora, pensando en el futuro, que la voluntad puede encontrar sus caminos.

Given this complexity, I have many times proposed a simple, dramatic and clear cut: Fighting for the future is much more important than the past. Revolutionaries should not have a past, we are not here because we are expected, or because we are heirs to something. We are fighting because of injustice, exploitation, institutionalized violence. Only when we have succeeded we can count, among our glories and trophies, with the right to construct a past. The task of the revolutionary will is to overcome, to put an end to class struggle. In doing so the past can be a flag, but should not become a burden. Now it is thinking about the future how the will may find its ways.

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Invariablemente, desde la lógica de la nostalgia y la derrota, se me ha objetado que los pueblos no pueden vivir sin historia. Que el pasado debe servirnos para aprender lecciones y trazar caminos. Estoy completamente de acuerdo con la primera afirmación: forma parte de la identidad de un pueblo tener, y esgrimir como bandera, una historia, la que ha construido luchando. Difiero, en cambio, de manera sustantiva, de la segunda: las condiciones económicas y sociales en que se desenvuelve el régimen de explotación imperante, en el siglo XXI, son sustantivamente distintas a las que enfrentaron los marxistas del siglo XX. No se puede oponer una concepción política pensada para la explotación fordista a las formas de explotación y dominio de la sociedad postfordista. La burguesía ha hecho su tarea, la burocracia altamente tecnológica también. Han transformado sus medios de dominación y las formas concretas de la explotación de una manera revolucionaria. Los marxistas no hemos asimilado esos cambios de manera suficiente. La burguesía y la burocracia han tenido, respecto de sus objetivos de clase, empujadas por sus propias dinámicas internas, una actitud y una flexibilidad revolucionaria que nosotros, que nos envanecemos de serlo mientras en realidad no logramos salir de la bancarrota de la Tercera Internacional, no hemos logrado alcanzar.

Invariably, from a logic of nostalgia and loss, it has been objected to me that people can not live without history. That the past should help us to learn lessons and draw paths. I completely agree with the first statement, it is part of the identity of a people to have a story which has built fighting, and to advanced it as a flag. I however substantively disagree with the second: the economic and social conditions in which the prevailing exploitation system evolves in the twenty-first century are substantially different from those faced by Marxists of the twentieth century. You can not oppose a political concept designed for the Fordist exploitation to the forms of exploitation and domination of the post-Fordist society. The bourgeoisie has done its homework, the highly technological bureaucracy too. They have transformed their means of domination and the concrete forms of exploitation in a revolutionary way. Marxists have not sufficiently assimilated these changes. The bourgeoisie and the bureaucracy, to their class objectives, driven by their own internal dynamics, have had a revolutionary attitude and flexibility that we, who puffed up to be while we do not actually emerge from bankruptcy of the Third International, have failed to achieve.

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Las “lecciones del pasado” no son muy útiles ante una realidad dramáticamente distinta. Y su inutilidad se manifiesta en que, cuando tratamos de precisarlas, no logran pasar del nivel genérico y abstracto de la moraleja. Y se manifiesta también en el rasgo ya centenario, arraigado y perverso, de que los marxistas nos hayamos acostumbrado a discutir mucho más con la izquierda que con la derecha. Nos hemos acostumbrado a poner mucho más entusiasmo, y encono, en discutir precedentes, situaciones históricas pasadas de las que pretendemos extraer analogías o, peor, meros textos, que se suponen mágicamente “clásicos”, en lugar de mirar la realidad directamente y pensar, desde ella, cómo se construyen los caminos del futuro.

"Lessons from the past" are not very useful to a dramatically different reality. And their futility is evident because when we try to specify them, they fail to pass the generic and abstract level of moral. And is also evident in thecentennial, rooted and perverse, trait that Marxists have accustomed us to discuss more with the left than with the right. We used to put a lot more enthusiasm, and rancor, to argue precedings, past historical situations, of which we intend to draw analogies or worse, mere texts, magically assume as "classics", instead of looking at reality directly and think from it, how the ways of the future are to be built.

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Los marxistas podemos aportar al movimiento social de manera creativa y consciente si logramos salir de la rutina de la “autocrítica” machacona, que sólo encuentra defectos entre nosotros y se extasía en las virtudes del enemigo. Si salimos de la rutina del recuento, de la nostalgia, de la moraleja sobre los tiempos idos. Si dejamos de vanagloriarnos de los triunfos pasados, siempre acompañados de las correspondientes derrotas, y empezamos a pensar más sobre los deberes presentes. Si dejamos de reproducir y comentar textos escritos para otras situaciones históricas y empezamos a producir los textos y las acciones que son necesarias para esta.

As Marxists, we can creatively and consciously contribute to the social movement if we leave the tiresome routine of "self-criticism", which just finds defects among us and is enraptured by the virtues of the enemy. If we leave the routine of reckoning, of nostalgia, of the moral on times past. If we cease to boast of past triumphs, always accompanied by corresponding losses and begin to think more about the present duties. If we stop reproducing and commenting texts written to other historical situations and begin to produce texts and the actions that are necessary for the present one.

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Pero no sólo romper con todo el pasado que va desde Engels hasta las miserias del postaltusserianismo (por mucho que mantengamos las banderas construidas entonces, como eso, como banderas). No sólo romper con la miseria que fueron las dictaduras burocráticas que modernizaron países bajo el nombre de “socialistas” sólo para terminar ahogadas bajo la lógica más clásicamente capitalista. Sino también posicionarnos en medio de un movimiento social extraordinariamente amplio y diverso, que nos excede muy ampliamente.

But not only break with all the past ranging from Engels to the miseries of post Altusserism (even if we keep the flags built then, like what they are, like flags). Not only to break with the misery of those bureaucratic dictatorships that modernized countries under the name of "socialism", only to end up drowning in the most classically capitalist logic. But also to position ourselves in the midst of an extraordinarily large and diverse social movement that exceeds us very widely.

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Es necesario asumir que los marxistas no somos los únicos progresistas, no somos toda la izquierda, no somos los únicos revolucionarios. Nunca lo hemos sido. Asumir que la enojosa e inútil querella acerca de quiénes serían los mejores izquierdistas o los mejores revolucionarios sólo ha producido, durante más de cien años, la permanente tragedia de izquierdistas y revolucionarios luchando grotescamente entre sí, para regocijo del enemigo. Asumir que el marxismo, como una más entre las muchas formas de la voluntad revolucionaria, tiene algo que aportar a un movimiento que sólo puede pertenecer al conjunto del pueblo, sin más credenciales que la verosimilitud de sus razones y la eficacia de sus iniciativas políticas.

It is necessary to assume that we, as Marxists, are not the only progressive, we are not all of the Left, we are not the only revolutionaries. We've never been. Assume that the annoying and useless quarrel about who would be the best leftist or best revolutionary, has for over a hundred years only resulted in the ongoing tragedy of leftists and revolutionaries fighting each other grotesquely, to the delight of the enemy. Assume that Marxism, as one among many forms of revolutionary will, has something to contribute to a movement that can only belong to the whole people, without more credentials than the likelihood of its reasons and the effectiveness of its political initiatives.

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Lo que los marxistas pueden aportar de manera específica, junto a su voluntad y esfuerzo político práctico, es una elaboración doctrinaria. Una teoría sobre aspectos importantes, o incluso cruciales, de la realidad. Una construcción argumental que puede organizar las razones y vertebrar el discurso de las iniciativas políticas concretas que se propongan un horizonte estratégico. Puede aportar un fundamento racional a lo que la voluntad ya sabe a través de sus indignaciones, a lo que la voluntad ya tiene en su potencia creativa.

What Marxists can specifically contribute, along with their practical political will and effort, is a doctrinal elaboration. A theory on important, or even crucial, aspects of reality. A building of reasons to organize and structure the discourse of specific policy initiatives proposing a strategic horizon. It can provide a rational basis for what the will already knows through its indignation, for what the will already has in its creative power.

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Lo que el marxismo puede aportar deriva de manera directa de los escritos de Carlos Marx: su crítica del capitalismo, su idea de la lucha de clases, su concepción de la historia. No se trata de una teoría general, que abarque todos los aspectos de la realidad. Tampoco se trata de una doctrina que sólo cabe aplicar, como si su verdad concreta estuviese decidida ya desde la pluma de Marx. Se trata de ideas fundantes, que en el campo empírico pueden ser contrastadas exitosamente hasta el día de hoy, como lo muestra la crisis económica global, y en el orden de los principios constituyen opciones plenamente válidas para el análisis social y las perspectivas políticas de tipo estratégico.

What Marxism can contribute is directly derived from the writings of Karl Marx: his critique of capitalism, his idea of class struggle, his concept of history. This is not a general theory, covering all aspects of reality. Nor is it a doctrine that can only be applied as if its concrete truth was determined by the pen of Marx. These foundational ideas can be successfully tested in the empirical field until today, as shown by the global economic crisis, and in the order of the principles they are fully valid options for social analysis and policy perspectives of strategic type.

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Lo que se puede desarrollar como aporte marxista hoy es la plena extensión de esos fundamentos y principios a la realidad imperante, considerando siempre como una buena parte de su fuerza las diferencias epistemológicas que distinguen tan profundamente la crítica de Marx de la deriva de las Ciencias Sociales hacia el marasmo de la reproducción académica, hacia el oficio de la legitimación del poder, hacia su progresiva burocratización.

What you can develop as a Marxist contribution today is the full extent of those foundations and principles to current realities, always considering how much of their strength resides in the epistemological differences that distinguish Marx's critique so deeply from the drift of the Social Sciences into the morass of academic reproduction, to the profession of legitimation of power, to his progressive bureaucratization.

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Pero también, y es necesario considerarlo como un aspecto central, el marxismo puede aportar al movimiento social con la idea de que un horizonte comunista es posible, es decir, la idea motriz de que el contenido de la voluntad revolucionaria no es sino el fin de la lucha de clases, la construcción de un mundo en que la explotación y la opresión ya no sean necesarias. Derivado de su concepción de la historia, apoyado fuertemente en la realidad del desarrollo material alcanzado por la sociedad humana, el horizonte comunista aporta el gran espíritu común bajo el cual las múltiples luchas, plenas de diferencias locales y temporales, pueden aunarse en una gran red de opositores que, en buenas cuentas, lo que piden no es sino que los seres humanos puedan gozar por fin de manera justa de las riquezas que han sido creadas socialmente, de la abundancia que ha sido creada por todos.

But also, and it is necessary to consider this as a central aspect, Marxism can contribute to social movement with the idea that a communist horizon is possible, ie, the driving idea that the content of the revolutionary will is but to put an end to class struggle, to build a world where exploitation and oppression are no longer needed. Derived from his conception of history, heavily relying on the reality of the material development achieved by human society, the communist horizon provides the large common spirit in which the multiple struggles, full of local and temporal differences, can come together in a large network of opponents who, ultimately, what they want is simply that human beings can finally enjoy fairly riches that have been socially created, wealth that has been created by all.

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En la primera edición de este libro me interesó sobre todo mostrar que un fundamento filosófico distinto al que es habitual podría facilitar y potenciar una versión argumentativa y contemporánea del marxismo, más adecuada a la crítica de una sociedad altamente tecnológica. Exactamente al revés que en la marea de los múltiples kantismos que animan la progresiva burocratización de las Ciencias Sociales, propuse que una lectura de Marx hecha a través de un uso intensivo e instrumental de la lógica hegeliana podría mostrar las ventajas epistemológicas del análisis marxista respecto de las vertientes predominantes del análisis social, y fundar de mejor manera su carácter de crítica esencialmente, y antes que nada, política.

In the first edition of this book I was particularly interested in showing how a philosophical foundation different from what is common could facilitate and promote a more contemporary and argumentative version of Marxism, a more adequate critique of a highly technological society. Exactly the opposite to the tide of multiple Kantisms encouraging the progressive bureaucratization of Social Sciences, I suggested that a reading of Marx made ​​through intensive and instrumental use of Hegelian logic could show the epistemological advantages of Marxist analysis as compared to the predominant currents of social analysis, and provide a better foundation of its essentially critical, and above all, political character.

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Me interesaba un marxismo argumentativo, en que se pudiera distinguir con cierta claridad entre premisas, desarrollos y consecuencias teóricas, un marxismo ajeno a los emplazamientos morales simples al interlocutor, en que se pueda distinguir con claridad la herramienta propiamente analítica de la propaganda, una diferencia que, empujados por la pobreza de la práctica, desgraciadamente se fue perdiendo progresivamente en la tradición, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX. Por eso organicé el conjunto de la argumentación desde sus premisas filosóficas, obteniendo de ellas las consecuencias que pudieran oficiar como premisas de los aspectos económicos, sociológicos e históricos. Primero una teoría general de la enajenación, desde allí una teoría general del valor, desde ella una teoría general de la explotación. Desde ese orden, la pretensión era luego presentar la explotación capitalista como un caso particular, y abrir la posibilidad de considerar a la dominación burocrática como una nueva vuelta en el ciclo histórico de las sociedades de clases.

I was interested in an argumentative Marxism, that could distinguish with some clarity between premises, developments and theoretical implications, a Marxism alien to the simple moral interlocutor pitches, where you can clearly distinguish the proper analytical tool from propaganda, a difference that, driven by poverty of practice, has unfortunately been gradually losing tradition, especially in the second half of the twentieth century. So I organized the whole argument from its philosophical premises, getting from them the consequences that could officiate as premises of economic, sociological and historical aspects. First, a general theory of alienation, from there a general theory of value, then a general theory of exploitation. Starting from that order, then the claim was to submit capitalist exploitation as a special case, and to open the possibility of considering the bureaucratic domination as a new spin on the historical cycle of class societies.

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Es un orden de premisas y consecuencias posible y coherente. Pero también producto de un momento político y social determinado. Lo que me importaba, por un lado, era la plena viabilidad y legitimidad del marxismo en el ámbito de la discusión académica. Por otro, el asunto crucial que me parecía, y aún me parece central, era elaborar herramientas que permitieran entender el altísimo grado de legitimación y hegemonía alcanzada por el pensamiento burgués tras la derrota del socialismo, y particularmente en nuestro país. La anomalía, absolutamente contingente, de la que surgieron la mayor parte de mis opciones era la enorme estabilidad política que había alcanzado Chile a lo largo de veinte años de administración de un modelo del que, paradójicamente, todos estaban de acuerdo en presentar como uno de los más violentamente explotadores y opresivos del mundo. Quería ir más allá de la explicación simple hasta lo simplón que achacaba todos los males de esta estabilidad política a “la dictadura”, a un supuesto temor histórico, de dimensiones casi sobrenaturales que los chilenos habrían adquirido tras los años del terror dictatorial.

It is an order of consistent assumptions and possible consequences. But also the product of a particular political and social moment. What mattered to me, on one hand, was full viability and legitimacy of Marxism in the field of academic discussion. Furthermore, the crucial issue that seemed, and still seems to me to be central, was to develop tools that allow understanding the high degree of legitimacy and hegemony achieved by bourgeois thought after the defeat of socialism, and particularly in our country. The absolutely contingent anomaly, which was source of most of my choices, was the huge political stability that Chile had reached after more than twenty years of managing a model that, paradoxically, everyone agreed to present as one of the most violently exploitative and oppressive in the whole world. I wanted to go beyond the simple explanation to the simpleton blaming all the ills of this political stability to "the dictatorship" , to an alleged historical fear of almost supernatural dimensions that Chileans had acquired after years of dictatorial terror.

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Por un lado la abdicación casi completa y general de los intelectuales que coquetearon con el marxismo durante los años ochenta y noventa, que aparecían ahora uniforme y rutinariamente revestidos de las retóricas “postmodernas”, por otro lado la simplicidad populista de los intelectuales que criticaban esta estabilidad política a partir de fenómenos coyunturales, de manías consumistas, temores y traumas heredados, o buscaban negarla apostando de manera algo dramática al más mínimo asomo de protesta social, para diluirse y luego volver a entusiasmarse con el siguiente. Populismo, más de algún mesianismo algo evangélico en torno a los pobres o los marginados, falta de desarrollo teórico realmente profundo y, por lo mismo, realmente radical.

On the one hand, the almost complete and general abdication of intellectuals who flirted with Marxism during the eighties and nineties, appearing now routinely uniformly coated by "post modern" rhetoric, on the other hand the populist simplicity of intellectuals who criticized this polical stability from short-term phenomena, consumerist obsessions, fears and inherited traumas, or sought to deny betting somewhat dramatically at the slightest hint of social protest, to be diluted and then re-excited with the following episode. Populism, more than some evangelical messianism about the poor or marginalized, lack of really deep and, therefore, truly radical theoretical development.

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La crisis internacional, el agotamiento de las ilusiones sostenidas en el endeudamiento masivo, la parálisis de la pobreza política y la farándula electoralista entre dos grandes bloques que representaban lo mismo, la corrupción y la soberbia de los corruptos que entregaron el país al capital trasnacional, que gobernaron para la banca y para los grandes empresarios y aún tienen cara para decir que no tienen nada de qué autocriticarse, han abierto por fin un nuevo ciclo de luchas del pueblo chileno, y es necesario responder a ellas proponiendo, haciendo también la tarea particular, local, pero necesaria, como tantas otras, de la teoría.

The international crisis, depletion of illusions sustained by massive indebtedness, paralysis of political poverty and electoral nonsense between two large blocks representing the same, corruption and arrogance of the corrupt who delivered the country to transnational capital, who ruled for banking and big business and still have face to say that they have nothing to criticize to themselves, have finally opened a new cycle of struggle of the Chilean people, and you need to respond to them proposing and also doing the particular task, local, but necessary, like many others, of buiding theory.

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Para este tiempo, para estas luchas, la parsimonia de la fundamentación filosófica ya no es suficiente, aunque siga siendo necesaria. Es necesario apuntar más directamente a las contradicciones que constituyen el centro de nuestras luchas. Es necesario poner una vez más como premisa esencial el movimiento político real, el de la voluntad de cambios, y poner la teoría al servicio, como un elemento más, de esa centralidad.

At this time, for these struggles, the parsimony of the philosophical foundation is not enough, but still necessary. You need to target more directly the contradictions that are at the center of our struggles. It is necessary to once again revolve around the real political movement, the will to change, as an essential premise and put the theory as one additional element to the service of that centrality.

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Mi tarea, como aficionado a la filosofía, es el orden de los fundamentos. Con mucho más elementos y claridad que la que pueda desplegar, los buenos economistas marxistas que tenemos en este país harán lo suyo, como lo han estado haciendo, en la penumbra del mundo académico cooptado por la Concertación, durante tantos años. Los sociólogos jóvenes, que quieran escapar al burocratismo y a las lógicas de la reproducción académica, harán lo suyo. Los trabajadores y jóvenes estudiantes en el ámbito de la salud, de la educación, del arte, se han puesto a producir saber y valiosos elementos de análisis, al calor del movimiento social, dándole una nueva vida a la tarea intelectual en Chile.

My task, as an amateur of philosophy, is the order of the bases. With clarity and lots more elements than what I myself can deploy, those good Marxist economists we have in this country will do their job, as they have been doing in the shadows of academia co-opted by the Concertación Coalition for so many years. The young sociologists who want to escape the logic of bureaucracy and academic reproduction, will do theirs. Young workers and students in the field of health, education, the arts, have been producing valuable knowledge and analysis elements, in the heat of the social movement, giving a new life to intellectual work in Chile.

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Es por esto, en este marco, que me ha parecido que esta segunda edición tiene que invertir el orden de las premisas, y desarrollar con más detalle los aspectos más políticos de la reformulación del marxismo que propongo. He vuelto a una intuición original, contenida en la lógica en que Marx desarrolló su labor teórica: desde el ámbito de “lo económico” hacia el ámbito de “lo social”, desde esas premisas sociales a la reconstrucción de una lógica histórica, teniendo presente esa reconstrucción histórica global una explicitación de las premisas filosóficas que dan cohesión y coherencia al conjunto. No creo que haya en esa secuencia argumental un contenido particularmente de fondo e ineludible. Me parece más bien una cuestión formal, que tiene que ver con el orden de la presentación, no esencialmente con el orden de la investigación o de la deducción teórica. Es por esto que relaciono este cambio, respecto del orden en que presenté la primera edición, más bien con las circunstancias políticas que rodean a ésta, más que a algún redescubrimiento de una lógica necesaria y única. Por supuesto, a los amantes de las formas les puede quedar grabada la inquietud acerca de qué tan necesario es un orden u otro. Mi impresión es que se trata de una discusión estéril, meramente formal. Bueno, quizás eso le augure un buen futuro entre nuestros científicos sociales habituales.

That is why, in this context, I found that this second edition has to reverse the order of the premises, and more fully develop the political aspects of the reformulation of Marxism I propose. I have returned to the original intuition, contained in the logic with which Marx developed his theoretical work : from the area of ​​"the economy" into the realm of "the social", from these social premises to the reconstruction of a historical logic, bearing this comprehensive historical reconstruction in mind, an explicit account of the philosophical premises that give cohesion and coherence to the whole. I do not think that this particular sequence contains any specially profound and inescapable aspects. It seems more a matter of form, which has to do with the order of presentation, not essential to the order of the research or theoretical deduction. That's why I relate this change to the order in which I presented the first edition, rather with the political circumstances surrounding this one, rather than some rediscovery of a necessary and only logical order. Of course, lovers of forms may be recording concerns about how necessary is one order or another. My impression is that it is a sterile, purely formal discussion. Well, maybe that will augur well for the future of our usual social scientists.

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Cada cierto tiempo el pueblo chileno muestra que es perfectamente capaz de elevarse muy por encima de la rutina conservadora y fascistoide, centralista, arribista, dependiente en que lo ha mantenido sumergido un poder local mediocre, siempre dispuesto a usar el garrote con sus propios compatriotas y a la vez a entregar, graciosamente, nuestras riquezas y dignidades a explotadores extranjeros. Los estudiantes han iniciado, tras porfiados esfuerzos precedentes, uno de esos ciclos de dignidad y vida. Como en los años 82-86, como en el ciclo 68-73, como antes, en los primeros años del siglo XX. El desafío hoy es estar a la altura de esta nueva marcha, a la altura de Recabarren y Allende, de Víctor Jara y Manuel Guerrero. El desafío es ir más allá de la sistemática cooptación de los partidos populares por la farándula electoral y la complicidad con el mercado. El desafío es articular una izquierda múltiple, diversa, muy amplia, en que convivan las tradiciones de todos los que creen que un mundo distinto es posible. Los marxistas podemos contribuir a esa izquierda con lo que nos resulta mejor y nos es propio. Unos, entre muchos otros. “En la calle, codo a codo, somos mucho más que dos”.

Every now and then, the Chilean people shows that it is perfectly able to rise well above the conservative and fascistic, centralist, careerist, dependent routine in which it has been kept submerged by a lackluster local power, always willing to use the club with his own countrymen routine and at the same time to graciously give away our riches and dignities to foreign operators. After stubborn previous efforts, students have started one such cycle of dignity and life. As in the years 82-86, and in the 68-73 cycle, just as before, in the early years of the twentieth century. The challenge today is to live in this new way, at the height of Recabarren and Allende, Victor Jara and Manuel Guerrero. The challenge is to go beyond the systematic cooptation of popular celebrity parties for electoral and complicity with the market. The challenge is to articulate multiple, diverse, wide Left, where the traditions of all those who believe that another world is possible may coexist. We as Marxists can contribute with what we do best and we own. Some, among many others. "In the street, hand in hand, we are much more than two".

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Santiago de Chile, Marzo de 2013.

Santiago de Chile, March 2013.

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