CPB::Prólogo a la Tercera Edición::Text es

De Carlos Pérez Soto
Saltar a: navegación, buscar

Prólogo a la Tercera Edición

El motivo de esta tercera edición es solamente modificar el formato del texto para su publicación en línea, en formato digital, bajo licencia Creative Commons. Para esto he conservado completamente, sin cambios, el texto de la segunda edición publicada en papel por Editorial LOM. Agradezco profundamente la extraordinaria disposición de Paulo Slachevsky y Silvia Aguilera, de LOM, que han aceptado modificar los contratos de publicación de la edición anterior para permitir la posibilidad de esta.


La modalidad de la licencia bajo la cual se hace esta tercera edición permite distribuirlo libremente, sin alterarlo, mencionando la fuente. El objetivo es que esté disponible para ser bajado de modo completamente gratuito desde el sitio www.cperezs.org, o desde cualquier otro que lo replique, tanto para su lectura directa como para su impresión independiente.


Contribuyo con esto a la gran tarea de democratizar el saber, al deber de hacer circular las ideas sin traba alguna, bajo la profunda convicción de que las ideas y los argumentos no pertenecen a nadie en particular, constituyen un patrimonio común al que muchos contribuyen, sin que sus aportes puedan ser distinguidos claramente, sin que nadie pueda reclamar para sí exclusividad o prioridad alguna.


Todo saber es de hecho creado de manera colectiva. El reclamo por el reconocimiento del aporte individual sólo tiene sustento en la vanidad o en la necesidad mercantil. ¿Quién inventó el castellano? ¿Quién inventó la concepción mecánica del mundo? ¿Hay algún autor individual que pueda ser señalado como inventor del romanticismo, o del Renacimiento, o de la revolución industrial? ¿Hay algún autor individual que pueda ser señalado como creador del movimiento popular, de la idea de una sociedad sin clases sociales, o de la revolución agrícola? Ni el pan, ni el arado, ni la escritura, ni las ciudades, ni la filosofía, ni el monoteísmo, fueron inventados una sola vez, por alguien en particular, o de una sola manera.


Los saberes esenciales para la comunidad humana son, y siempre han sido, creaciones colectivas. Y si las argumentaciones que he formulado llegaran a compartir algo del honor de ser importantes para la comunidad humana, acepto gustoso que mi participación simplemente se diluya en la obra y la creación de todos.


Santiago, Enero de 2014.