CPB::I. ¿Qué puede ser hoy un marxismo ortodoxo::2. Marx, los marxistas, nosotros::a. Marx y los marxistas::12

From Carlos Pérez Soto
Jump to: navigation, search

Marx no alcanzó a verse enfrentado a este problema. Los marxistas, simplemente, nunca supieron qué hacer con la democracia. Obligados a vivir la revolución como dictadura militar, por el cerco capitalista, por las necesidades internas de los procesos de revolución industrial forzada, no encontraron nunca las fórmulas que permitieran conciliar revolución y democracia, y oscilaron permanentemente entre la participación reformista en los auges democráticos, y el enfrentamiento militar a las situaciones de cerco u opresión. No veo en esta oscilación un error, o una falta de agudeza teórica. Simplemente hay allí un dato de la realidad. Y es importante no eludirlo nuevamente a través de hipótesis ad hoc, o de teorías extraordinarias acerca de la "democracia". La tradición marxista se educó muy profundamente, obligada por la realidad circundante e interna, en el totalitarismo político, y es necesario mirar esta realidad a la cara y decidir qué vamos a hacer respecto de ella. Como mínimo, y para retener un poco la enorme hipocresía con que el pensamiento político común trata este punto, es necesario decir que no veo en esta realidad flagrante una característica propia, o intrínseca, del marxismo. Toda la modernidad está impregnada de esta profunda vocación totalitaria. Hay un nexo profundo entre totalitarismo e industrialización clásica que es visible en todos los procesos de industrialización, y que sólo la hipocresía política podría asociar como exclusivo del estalinismo, pasando por alto el fascismo de la industrialización japonesa, el nazismo industrializador alemán o, incluso, el totalitarismo presente en la industrialización inglesa, cuya "democracia" fue censitaria, y discriminadora hasta épocas mucho más recientes de lo que los oportunistas quisieran reconocer.