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From Carlos Pérez Soto
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Marx piensa a la enajenación como un problema objetivo, como una situación histórica que trasciende las voluntades o las consciencias de los actores, es decir, la piensa como algo global, estructural, intrínseco al sistema capitalista, de tal manera que sólo aboliendo el conjunto del sistema puede resolverse realmente. En el caso del capitalismo la enajenación se expresa en el mecanismo de extracción y apropiación privada de la plusvalía que, desde luego, no puede resolverse caso a caso, o aliviarse con mayores cuotas de participación en el producto por los trabajadores, porque es una construcción histórica que está protegida muy densamente por todo el sistema jurídico, político e ideológico que llama "dictadura de la burguesía". Las diferencias entre lo legítimo y lo ilegítimo, lo sano y lo enfermo, lo permitido y el delito, la honradez y la sinvergüenzura, están todas concebidas históricamente en torno al hecho esencial de la apropiación de la plusvalía. La conversión de todo trabajo humano al equivalente universal y abstracto "dinero" es la forma eficaz y aceptada en que opera un sistema cuya profundidad, en los hechos sociales, en las consciencias, en el pensamiento y la acción, es de tal envergadura que sólo puede ser llamado "dictadura", independientemente si es una dictadura militar o una que practique las formalidades democráticas.