CPB::I. ¿Qué puede ser hoy un marxismo ortodoxo::2. Marx, los marxistas, nosotros::e. El reformismo::01

From Carlos Pérez Soto
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Desde luego hoy la revolución es necesaria, en primer lugar, también por las razones básicas que Marx pensó, es decir, por los efectos objetivos de pobreza extrema e inhumana que el sistema produce intrínsecamente, en virtud de la dinámica de su crecimiento. Pero hoy éste problema es doble, y doblemente grave, respecto de los tiempos de Marx. Es doble porque frente a la extrema pobreza, y a la marginación radical, está el consumo masivo y la integración cómoda, mientras se alza cada día una barrera más grande entre ambos. No es esperable que los marginados sean progresivamente integrados a un sistema que requiere cada vez menos trabajadores, aunque requiera cada vez de más consumidores. En los cálculos de crecimiento del capital regulado por el poder burocrático fácilmente sobran unos dos mil millones de pobres. Y la política hacia ellos se irá tornando cada día simplemente más criminal. Los pobres extremos serán simplemente exterminados. La guerra fratricida, las políticas compulsivas de control de la natalidad, las pestes, terminarán poco a poco, pero siempre con más rapidez de la que los filántropos quisieran, con un tercio o más de la población del planeta. Y esta política, objetivamente homicida, sólo puede ser revertida por el intento humanista radical de una revolución. Los reformistas que aspiren a ampliar la base del consumo, a integrar a los excluidos, llegarán tarde, ya están llegando tarde: el crimen masivo ya está en curso.