CPB::I. ¿Qué puede ser hoy un marxismo ortodoxo::2. Marx, los marxistas, nosotros::e. El reformismo::04

From Carlos Pérez Soto
Jump to: navigation, search

Todo esto es posible. Todo esto está dentro, completamente, de las posibilidades del sistema de producción altamente tecnológico, que es el actual sistema de dominación. Y todo esto es deseable y mínimo. No se puede plantear una perspectiva revolucionaria sin compartir al menos, como mínimo, las políticas y las esperanzas reformistas. La cuestión, sin embargo, es que todo esto es perfectamente posible aún dentro del sistema de dominación, es decir, en el ejercicio pleno, y ahora llevado al extremo, de la enajenación humana. Esta es la diferencia crucial entre una política reformista y una política revolucionaria: el reformismo se limita a pedir lo que el sistema puede dar, pero no ha dado aún. Una política revolucionaria consiste en pedir justamente lo que el sistema no puede dar. La política reformista es el arte de lo posible. La política revolucionaria es el arte de hacer posible lo imposible. Y ante la enajenación cómoda, con posibilidades de ampliación del horizonte del consumo, e incluso de ampliación de la razonabilidad de la vida en general, la exigencia radical, aquella que la dominación no logra nunca satisfacer es, simplemente, que queremos ser libres y felices.