CPB::I. ¿Qué puede ser hoy un marxismo ortodoxo::2. Marx, los marxistas, nosotros::e. El reformismo::06

From Carlos Pérez Soto
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No sólo queremos dejar de ser pobres, queremos ser felices. Y la diferencia entre una cosa y la otra es claramente demostrable en el desencanto con que se viven incluso los mayores estándares de vida que el sistema de dominación pueda ofrecer. Muy bien, si es cierto que son tan felices ¿por qué tanta droga, por qué tanto suicidio, por qué la permanente sensación de que la vida ha perdido sentido, de que el mundo es cada vez peor? La trágica maldición de este sistema enajenante es que los que no consumen sufren porque no lo hacen, y los que consumen sufren de todas maneras, aunque lo hagan. ¿Por qué habría que aceptar un sistema de mierda como este, en que incluso los privilegiados están declarando constantemente que no son felices, mientras es justamente por sus patrones de producción y consumo que la tercera parte de la humanidad está siendo exterminada? Esta es quizás la base radical desde la que es necesario pensar la revolución, y el concepto de enajenación es el concepto central que puede ayudarnos a hacerlo.